Cómo establecer reglas y acuerdos en una relación D/s

Paso 1: Practique primero las “autogobernanzas”: guíese a sí mismo antes de guiar a los demás.

Si quieres ser dominante, empieza por controlarte. Las reglas no solo sirven para controlar el comportamiento de los demás, sino también para controlar el tuyo propio.

Tener autodisciplina significa que puedes mantenerte organizado, perseverar y cumplir tus compromisos para alcanzar las metas y los estándares acordados, incluso cuando las cosas se ponen difíciles. Esta fiabilidad es justo lo que muchos sumisos buscan en un Dominante.

Si careces de estructura personal, es difícil que un sumiso respete tus reglas. Así que empieza por el autogobierno: establece metas, haz planes realistas y demuestra que puedes cumplirlas. Este es el primer paso para ser un Dominante creíble.

Paso 2: Define un objetivo para tu relación D/s

Cualquier grupo —familias, comunidades, países— opera en torno a objetivos compartidos, por lo que crea reglas y normas. La dinámica D/s es similar, solo que reducida a dos personas. Para crear reglas significativas, se necesita un propósito compartido: ¿por qué existe esta relación?

Incluso las dinámicas casuales pueden tener objetivos, como "explorar el BDSM juntos" o "satisfacer mutuamente las necesidades sexuales". Sin un objetivo claro, la relación puede derivar en una ambigüedad sin rumbo.

Ya sea que redactes un contrato formal o lo desarrolles a través de una conversación, discutan y alineen al menos estas preguntas:

  • ¿Qué desea, necesita, valora y espera cada uno de ustedes en D/s?
  • ¿Qué significa para ti «Dominación»? ¿Qué significa para ti «sumisión»?
  • ¿Por qué quieres una relación D/s?
  • ¿Cómo es tu dinámica D/s ideal?
  • ¿Cuáles son los límites y los obstáculos?
  • ¿Por qué existe esta relación entre ustedes dos?
  • Para el dominante: ¿Por qué se debe confiar en usted para guiarlo y asumir la responsabilidad?
  • Para los sumisos: ¿Por qué estás dispuesto a entregar el control y seguir?
  • ¿Qué beneficios obtendrá cada uno de ustedes?
  • Si ambos apuestan todo, ¿qué tan bueno podría llegar a ser esto?

Como Dominante, toma la iniciativa al trazar el plan maestro: ¿hacia dónde se dirige y por qué es importante? Las reglas pueden ser lúdicas, pero también pueden tener un propósito, fomentando el crecimiento mutuo.

Paso 3: Crear pautas de comportamiento: Acordar cómo hacemos las cosas

Una vez que tengas un objetivo, especifica cómo lo lograrás: qué hará cada uno de ustedes para avanzar la relación hacia ese propósito.

Las pautas no son solo para la sumisa. El Dominante también debe tener responsabilidades explícitas (a menudo enmarcadas en compromisos), como: «Te mantendré a salvo para que puedas entregarte con confianza».

Para la persona sumisa, se pueden clasificar las pautas por prioridad para que ambos sepan qué prevalece cuando las reglas entran en conflicto. Una jerarquía práctica:

  1. Órdenes: Instrucciones directas y urgentes del Dominante (máxima prioridad). Ejemplo: «Ven aquí ahora». Las órdenes prevalecen sobre las tareas y las reglas.
  2. Tareas: Tareas puntuales o a corto plazo que apoyan objetivos de crecimiento o de relación. Ejemplo: «Escribe una reflexión sobre nuestra dinámica de hoy».
  3. Reglas temporales: Excepciones o ajustes según el contexto. Ejemplo: «No me llames 'señor' con amigos de la clase media».
  4. Rituales: Prácticas pequeñas y constantes que profundizan la conexión y refuerzan la D/s. Ejemplo: «Díganse algo de aprecio antes de dormir».
  5. Reglas de hierro: Límites fundamentales, estables y prácticamente inmutables. Ejemplo: «No mentir», «La palabra de seguridad lo detiene todo inmediatamente».

Esta estructura equilibra la estabilidad y la flexibilidad: las reglas de hierro anclan la dinámica, mientras que los comandos y las reglas temporales permiten al Dominante adaptarse a las necesidades en tiempo real.

Consejo: Empieza por lo sencillo. Si complicas demasiado las cosas al principio, a ambos les costará seguir el ritmo y podrían perder la motivación. Empieza con una regla, domínala y luego añade más.

Negocia siempre. Antes de implementar, revisen juntos un borrador:

  • ¿Por qué existe cada regla o compromiso? ¿Cómo ayuda?
  • ¿Cómo se ve concretamente “hecho” o “conforme”?
  • ¿Cuales son las consecuencias de no cumplirlo?
  • ¿En qué áreas podría realmente tener dificultades cada uno de ustedes?
    Asegúrese de que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo. Si algo no le parece bien, ajústelo ahora; no lo ignore y espere que desaparezca.

Paso 4: Utilice el Triángulo de Responsabilidad: Recompensas, Consecuencias y Retroalimentación

La implementación rara vez sale perfecta al principio; es normal. Tómalo como una experimentación: descubre qué funciona y qué no. Desde el principio, evita los castigos severos; ambos están aprendiendo roles y hábitos.

Aun así, la rendición de cuentas es importante. Utilice tres pilares:

  1. Recompensas: refuerzan el buen comportamiento
  • Recompensa cuando el sumiso sigue las reglas o supera las expectativas, utilizando cosas que realmente disfruta.
  • No confíes sólo en las recompensas externas: cultiva la motivación intrínseca.
  • Haga que las recompensas sean significativas y personalizadas; los gestos vacíos no ayudan.
  • Aclarar los criterios de antemano: qué genera qué recompensa.
  • Nombra el comportamiento explícitamente al recompensar: “Seguiste proactivamente X, por lo que estás ganando Y”.
  • Los elogios verbales son poderosos. Combina elogios centrados en el comportamiento ("Lo hiciste bien") con afirmaciones centradas en la persona ("Valoro tu presencia en nuestra relación").
  1. Consecuencias: Corregir el comportamiento no deseado
  • En primer lugar, examine su propio papel: ¿La regla era poco clara o poco realista?
  • Adapte las consecuencias a cada paso en falso: no las trivialice ni reaccione exageradamente.
  • Acordar de antemano las posibles consecuencias; garantizar el consentimiento y la comprensión.
  • Actúe con rapidez para que la conexión entre el comportamiento y la consecuencia quede clara.
  • Sea firme pero empático. Aplique las normas de forma consistente; omitirlas socava todo el marco.
  • Explica el “por qué” antes de aplicar la medida e invita al sumiso a articular lo que salió mal.
  • Brindar cuidados posteriores. No castigue con enojo; después de las consecuencias, reafirme el cuidado y el compromiso.
  1. Retroalimentación: Mantenga la relación en marcha
  • ¿Quién responsabiliza al Dominante? Si incumple sus compromisos, la estructura se derrumba; la consecuencia natural es la pérdida de respeto y estabilidad relacional.
  • La voz del sumiso es esencial, las palabras de seguridad son el ejemplo más claro: cuando se pronuncian, todo se detiene.
  • Tus sentimientos son las luces del tablero de la relación. Si algo no te cuadra, es señal de que debes investigar y ajustar.
  • Solo tú puedes defender plenamente tus necesidades. Compártelas con claridad y regularidad.

Haga que la retroalimentación sea efectiva:

  • Siga los protocolos de comunicación acordados y asegúrese de que las emociones estén reguladas antes de hablar.
  • Elija el momento y el lugar adecuados; considere establecer una ventana de retroalimentación semanal.
  • Prepárese para conversaciones difíciles; utilice declaraciones en primera persona en lugar de culpar.
  • Considere también los sentimientos del Dominante: sea honesto sin ser innecesariamente hiriente.
  • Respete la decisión final del Dominante después de la discusión; su disposición a participar y escuchar fortalece la confianza.

Si los roles o las reglas a veces inhiben la comunicación crítica, cree una “palabra segura de comunicación” para suspender temporalmente los roles y permitir una conversación en igualdad de condiciones.

Paso 5: Revisar y ajustar periódicamente: las relaciones evolucionan, las reglas también deberían hacerlo

Programe retrospectivas periódicas para revisar el progreso. No demasiado frecuentes (para dar tiempo a las pruebas) ni demasiado infrecuentes (para evitar la acumulación de problemas). Mensualmente puede ser una buena opción.

Conversar:

  • ¿Son efectivas las directrices actuales?
  • ¿Qué se debería añadir, eliminar o revisar?
  • ¿Han surgido rituales orgánicos (por ejemplo, decir buenos días todos los días) que deberían formalizarse?
  • ¿Qué cambios específicos probarás a continuación?

Luego, repite el proceso: implementa, observa, recopila retroalimentación y ajusta.


Notas finales

  • Mantenlo simple al principio.
  • Priorizar el consentimiento, la claridad y la atención.
  • Utilice el triángulo de responsabilidad: recompensa, consecuencia, retroalimentación.
  • Deje que su objetivo compartido guíe cada regla y ritual.
  • Revisar periódicamente y evolucionar juntos.

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